miércoles, 16 de septiembre de 2015

Un gran explorador y un vil Primer Ministro

Cuántos hombres y mujeres pudieron hacer grandes hazañas o haber hecho avanzar el conjunto de la humanidad y alguien se lo impidió?

En el año 1754 nacía en Italia Alejandro Malaspina. Era hijo de marqueses venidos a menos y, además, sobrino del Virrey de Sicilia, lo que le permitió tener la mejor educación. Cuando con 19 años, pasó un año en la isla de Malta, entró en contacto con el arte de la navegación y algo se encendió en su interior: el año siguiente ingresaba en la Marina Real Española.


Alejandro Malaspina

A partir de aquí, la ascensión fue meteórica: al cabo de 6 años ya era teniente de navío y había navegado hasta las Filipinas, entre otros destinos. Pero, para el joven Malaspina, tal vez más importante que los viajes fue el hecho de que el destinaran a Cádiz, en un momento en que la ciudad andaluza era uno de los pocos focos de ilustración y librepensamiento en aquella España arcaica y supersticiosa.

El carácter del joven oficial de marina, ilustrado, científico y liberal, ya le provocó el primer susto en 1782. Ese año, un "Maestro de Víveres" del barco en el que estaba destinado, lo denunció a la Santa Inquisición por hereje. Las pruebas, si es que la herejía ya no es de por sí una acusación bastante casposa, eran (atención!): Hablaba y leía en francés, se mostraba poco respetuoso durante la oración del rosario y, finalmente, que discutía acaloradamente con el cura de la nave sobre la transmigración de las almas.

Aunque esa denuncia no prosperó, denota perfectamente para que España se estaba convirtiendo en un país miserable y atrasado. Aquellos mismos años, Inglaterra enviaba James Cook a descubrir mundo, y los franceses hacían lo mismo con Louis Antoine de Bougainville. El británico y el francés lideraron un grupo de exploradores que hicieron que la geografía, la biología, la geología e, indirectamente todas las ciencias, hicieran un salto adelante espectacular.



Louis Antoine de Bougainville
Pero un gran hombre (o mujer) no se arruga fácilmente. Después de esta primer encontronazo con la Santa Inquisición y la justicia española, Malaspina, convertido ahora en Capitán de Fragata, asume el mando del barco Asunción, con el que viaja a las Filipinas para volver casi dos años más tarde. Aprovechando el ambiente liberal y abierto a la ciencia reinante en el Cádiz de la época, Malaspina estudia Astronomía Náutica y otras materias que lo ponen a la altura de la élite de los oficiales de la Armada española. Poco después, un viajecito cortito ... nada, una vuelta al mundo que dura 2 años más, y ya lo tenemos preparado para la gran expedición. De hecho, durante esta circunnavegación de la Tierra, ya había estado dando forma mentalmente a cómo debería ser esta gran expedición.

Malaspina, astutamente, cuando presenta su propuesta de expedición al gobierno español, no se calla el mencionar los grandes exploradores europeos que hacen que Gran Bretaña o Francia estén pasando la mano por la cara a la Corona española, especialmente La Pérouse y James Cook (que ya en vida, apuntaba a ser el más grande de la historia, vaya, el "Messi" de la exploración). El gobierno español aprobó entusiasmado la propuesta de Malaspina y la financió con el presupuesto más alto de la historia española para una expedición que, básicamente, sólo sería científica. Digo exclusivamente científica porque estamos en 1788. Australia ya ha sido descubierta y los océanos ya han sido navegados en gran parte. Nadie prevé hacer ningún gran descubrimiento de tierras incógnitas. Ahora, lo que daba prestigio eran los descubrimientos científicos. Qué tiempos aquellos !!


El gran James Cook

30 de julio de 1789: Las fragatas Atrevida y Descubierta salen de Cádiz bajo el mando del capitán José de Bustamante la primera, y Alejandro Malaspina la segunda y que, además, dirige el conjunto de la expedición. Aparte de los dos capitanes, que a la vez son amigos íntimos, la expedición reúne a la flor y nata de la ciencia española, así como a los mejores oficiales de la Armada. Vaya, por una vez, el gobierno español es capaz de financiar y coordinar correctamente un proyecto científico sin estropearlo por interés, envidia o venganza. Pero no despreciemos la incompetencia científica de este país ...


Las fragatas Atrevida y Descubierta

La singladura comienza en Montevideo, en el actual Uruguay, donde empiezan a cartografiar la zona. Seguirán hacia las Malvinas y cruzarán el paso de Drake, que separa Sudamérica de la Antártida para poder remontar el continente por el Pacífico hasta llegar a Valparaíso, en Chile. Este primer tramo de la expedición ya los pone ante icebergs, tormentas y mares gélidos. Pero las dos fragatas han sido bien diseñadas por el propio Malaspina, que no ha querido dejar nada al azar (o a la ineptitud) y ha copiado el diseño de los buques empleados por James Cook en su primera expedición. Por copiar, incluso los ha copiado los nombres: Resolute (Atrevida) y Discovery (Descubrimiento).




De aquí remontan hacia el norte hasta llegar a El Callao, en Perú y, en el mes de diciembre de 1790 llegan a Panamá donde se paran para hacer un estudio de los niveles del mar Pacífico y Atlántico y la masa de tierra que los separa, ya que Malaspina es consciente que Panamá sería un lugar ideal para hacer un canal. En México recogen las instrucciones secretas enviadas desde España: hay que continuar la expedición hacia el norte, hacia el Canada y Alaska para pararles los pies a los rusos!

Fijaros que los ingleses o los recién independizados Estados Unidos de América, aún no han puesto un pie en la costa oeste de los actuales USA. No hay ni rastro de California, Seattle, Vancouver, ni nada que se le parezca.



Pues hala, a pasar frío. La idea era encontrar una posible masa de agua que comunicase el Pacífico y el Atlántico por el norte de América; el mítico paso del Noroeste que, su búsqueda, tantas vidas se cobró. Los siguientes meses investigaron y cartografiaron toda la costa pacífica de Canadá y Alaska. Durante este tramo del viaje se acercaron hasta el archipiélago de Nutka, en el actual Vancouver para echar una mano a los habitantes del Fuerte que había en una de las islas ...




Dos años antes, en 1790 llegaron al archipiélago de Nutka las fragatas Concepción, San Carlos y Princesa Real bajo el mando de Francisco de Eliza. En una de las islas establecieron una fortificación: Fuerte San Miguel, y al cargo de la fortificación dejaron el tortosino Pere d'Alberní al cargo de 82 Miquelets, la unidad armada catalana.


Así pues, Alejandro Malaspina, tras recorrer todo el Pacífico americano acabó encontrándose con unos ochenta tíos vestidos con barretina y así lo plasmaron los dibujantes de la expedición. Cabe decir que, después de dos años aislados en Canadá, el estado de los Miquelets del capitán Pere d'Alberní era bastante deplorable. Aunque, según Malaspina, mantenían un orden y disciplina adecuados, el estado físico y sanitario de los soldados dejaba mucho que desear. En el Fuerte San Miguel se dejaron 14 hombres para mantener la posesión bajo soberanía española, y el resto fueron repatriados hacia México con las naves de Malaspina. Las siguientes etapas fueron muy variadas: cruzaron hasta las Filipinas, islas del Pacífico, para terminar en el puerto chino-portugués de Macao y de allí, hacia el sur: Nueva Zelanda y las Islas Tonga.



El viaje ya tocaba a su fin y la Expedición Malaspina volvió a cruzar el Pacífico para dirigirse otra vez al puerto peruano de El Callao y, de ahí, continuar hacia Europa. Finalmente, el 21 de septiembre de 1793 las dos naves llegaban al puerto de Cádiz, 4 años y 2 meses después de haber partido.

La expedición había sido un éxito. Aunque había costado 2 millones de Reales, había sido un modelo de organización y eficacia. El resultado:

  • 70 cartas náuticas realizadas.
  • 140 mapas dibujados.
  • Trabajos sobre magnetismo terrestre y gravedad.
  • Estudios sobre los recursos y métodos de extracción de las principales minas de México y Perú.
  • Herbario compuesto por 14.000 (sí, no me he equivocado, catorce mil) plantas.
  • Estudios detallados de 500 plantas y minerales.
  • Muestras numerosas de fauna.
  • Más de un millar de dibujos, croquis y bocetos de animales, plantas indígenas y paisajes.
  • Estudios de observaciones astronómicas.

Toda esta documentación requirió muchos meses de trabajo por parte de Malaspina para, una vez en España, convertirlo en un informe para el gobierno. El millón de hojas de documentos se condensaron en un informe compuesto por 7 volúmenes en los que, aparte de la vertiente científica, también trataba la otra parte de la expedición: un informe sobre la situación de las colonias españolas y su administración.



La cantidad y la calidad del trabajo hubiera sido digna del mismo Capitán Cook. Pero qué hizo el gobierno español? El primer ministro español, y verdadero hombre fuerte del país ya que el rey, Carlos IV era un pobre corto de entendederas, era Godoy, un carca reaccionario que luchaba con todas sus fuerzas contra los vientos de libertad y ciencia que provenían de Europa. Y he aquí que Godoy tuvo miedo! La popularidad de Alejandro Malaspina era muy grande. Algunos sectores liberales ya lo proponían como ministro del gobierno. Y Malaspina era todo lo contrario que Godoy: un hombre moderno, liberal, librepensador y poco amigo de frailes y curas. Además, el informe sobre las colonias españolas destapaba toda la corrupción, ineficacia y desgobierno que estaba llevando a cabo parte del gobierno; y Godoy quedaba retratado.

Se orquestó un complot para simular que Malaspina quería atentar contra Godoy. Juicio sumarísimo y condena de 10 años de prisión. De esta condena sólo cumplió la mitad ya que, gracias a las presiones de amigos y admiradores de sus hazañas (entre ellos, incluso Napoleón), fue liberado a cambio del exilio. Malaspina volvió a su Italia natal donde murió de cáncer 8 años después, el 9 de abril de 1810.


La prisión de La Coruña donde Malaspina estuvo prisionero
Y su obra científica? Qué fue de aquel informe exhaustivo en 7 volúmenes? Aquellos documentos fueron confiscados y no se publicaron nunca. La memoria del pobre Malaspina fue condenada al ostracismo, y desapareció cualquier referencia al gran explorador. Incluso, 150 años después, el franquismo continuó despreciando aquel navegante que hubiera podido compartir glorias con los más grandes de la historia de la exploración. No fue hasta los años 90 en que se empezó a recordar y valorar el gran Alejandro Malaspina. En 2010, para conmemorar los 200 años de su muerte, un gran proyecto llamado Expedición Malaspina (2010-2011), movilizó recursos y científicos españoles para, honrando la memoria del navegante, volver a lanzar una gran expedición científica por los océanos de la Tierra.


La moderna Expedición Malaspina
Sin embargo, Malaspina continúa siendo un gran olvidado en España, donde se prefiere honrar futbolistas, personajes del corazón o Vírgenes antes que a científicos o exploradores (que no "conquistadores"): sólo la ciudad de Murcia y, lógicamente, San Fernando (Cádiz) tienen una calle "Alejandro Malaspina". Sólo en Canadá, por ejemplo, hay 3 universidades que llevan el nombre de Malaspina, e innumerables calles, avenidas o carreteras.

Malaspina University College en Vancouver Island

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