miércoles, 25 de febrero de 2015

El Reino de Lo: lamas, yaks y la CIA (1)


El post de hoy nos lleva a Lo Manthang, la capital del reino de Lo, conocido también como reino de Mustang, en las profundidades del Himalaya.



El viaje empieza al tomar tierra el vuelo procedente de Katmandú en el pequeño aeropuerto de Jomsom. No hace falta que me alargue en las dificultades de aterrizar en este aeropuerto. Si el de Grise Fjord era de nivel 4 en la escala WPS ("Whiskys a Palo Seco"), Jomsom tendría que ser de nivel 6 (accidente grave en 2012 y en 2013). La zona de Jomsom, aunque pertenece al Distrito de Mustang, es el Bajo Mustang, y no tiene nada que ver con el reino de Mustang. La población es de etnia Takhali y el idioma no es inteligible con el tibetano, aunque sean del mismo grupo de lenguas.


Al abandonar Jomsom siguiendo rio arriba el curso del Kali Gandaki. La carretera remonta hasta los 4.000m para pasar, siempre resiguiendo el rio, por en medio de dos gigantes, el Annapurna (8.091m) y el Dhaulagiri (8.167). Pese a pasar cerca de estas grandes cimas, el camino es fácil y no hace falta ser un montañero experto. La carretera, de momento, está preparada para el paso de vehiculos motorizados. De todas formas es bastante habitual cruzarse con "transportes tradicionales": hileras de yaks cargados con mercancías.



Antes de llegar a Kagbeni, el pueblo que da entrada al Alto Mustang, el Reino de Lo, se debe cruzar un magnífico puente sobre el rio Kali Gandaki. Es una versión moderna de los tradicionales puentes tibetanos. Si no hace viento, para cruzarlo solo hace falta superar el vértigo. Esta versión moderna de los puentes tibetanos permite cruzar, aparte de andando, a caballo, en yak, o incluso en bici...





El pueblo de Kagbeni (1.200 habitantes) es un cruce de carreteras. Bien, de carretera, lo que se dice carretera solo hay una y justamente se dirige hacia Muktinath, en dirección opuesta a la que se dirige a Lo Manthang. ¿Qué os creíais? ¡Si no es suficientemente remoto no tiene interés!



Así pues, la ruta continua Kali Gandaki arriba por un camino que, esta vez sí, solo es apto para las caravanas de yaks. El rio es una sucesión de rápidos, rocas y remolinos. Y pensar que en los años 70 el explorador Michel Peissel tuvo la idea de remontarlo utilizando pequeños hovercrafts! Todo hay que decirlo, al final lo consiguió, pero de los tres hovercrafts solo uno quedo entero, y él y un compañero estuvieron cerca (pero que muy cerca) de morir ahogados.



El siguiente pueblo del valle es Tsarang. El paisaje ya es típicamente tibetano: montañas áridas, roca, tierra y polvo y en el fondo de los valles, allí por donde discurre el riu, la vegetación, los campos y los pueblos. De hecho, aun siendo formalmente Nepal, pasados el Annapurna y el Dhaulagiri, ya estamos en la vertiente norte del Himalaya y por consiguiente, las nubes que provocan que la India y Nepal tengan un clima muy húmido, no pueden cruzar las montañas. Así pues, tanto el Tibet com el Mustang tienen climas extremadamente áridos. Tsarang está presidido por un monasterio, el Gompa de Tsarang. Es talmente como haber vuelto al Tíbet de hace 100 años.



El descenso final hacia Lo Manthang, la capital del Reino, desde una de las colinas que rodean la ciudad permite ver toda la llanura fluvial en la que se erige la ciudad con sus colores rojos y blancos. Detrás, alzándose en una colina, se vislumbra un castillo en ruinas. Desde este castillo, en el siglo XIV, Ame Pal fundó el Reino de Lo en uno de los pasos naturales entre el Tíbet y India. Es este paso natural a través del Himalaya el que convirtió Lo en zona de paso de las caravanas de yaks que transportaban sal desde Tíbet y que volvían con arroz, té y otros productos desde la India.

Lo Manthang, como capital del reino que es, tiene un millar de habitantes, y esto convierte los caminos y los campos alrededor de la ciudad, en un ir y venir de gente. A los Lhobas, al igual que a los tibetanos (de hecho, los Lhobas son tibetanos) les gusta vestir lujosamente. Hombres y mujeres lucen vestidos de colores y tantas joyas como les corresponda por su estatus social. Se llaman Lhobas, o Lhopas ya que "-pa" es el sufijo en tibetano para marcar el gentilicio de un lugar. Así, un habitante de Lo, es un Lhopa, al igual que un habitante de Lhasa es un Lhasapa, y uno de Zanskar es un Zanskarpa.




Todavía hoy, al igual que en los últimos 700 años, las puertas de la muralla continúan cerrándose cuando oscurece, para volver a abrirse a la mañana siguiente al alba. Desde que el Reino se abrió al turismo, durante los años 90, las cosas han cambiado mucho (bueno, bastante,.....eh, dejémoslo en... un poquito) en lo que respecta a la infraestructura turística: Ahora hay un hotel y un lodge para los 2.000 visitantes anuales que obtienen permiso (y pagan los 50$ de tasa diaria al gobierno nepalí) para visitar el reino al que sus habitantes llaman simplemente Lo. La palabra Mustang es una deformación a partir de Lo Manthang. Manthang, o Mun Tan significa en tibetano "llanura fértil", siguiendo el mismo criterio de "geografía publicitaria" que ya utilizó el vikingo Erik el Rojo cuando puso el nombre "Tierra Verde" (Grönland) a una isla de hielo y nieve!

En un siguiente post explicaré como es esta ciudad de calles estrechas, con un palacio real en el que las gallinas se pasean a su antojo (incluso cuando el rey recibe a alguien) y sabremos que hacía la CIA en el Reino de Lo. Mientras, si no podéis esperar más y tenéis las maletas preparadas en el recibidor de casa, os dejo un link útil para alojarse en Lo Manthang y en el resto de Mustang.


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