lunes, 23 de febrero de 2015

Más al norte no hay nada



Si alguien tenía la vana esperanza de encontrar este blog repleto de paraisos tropicales, ya se puede olvidar de encontrar demasiadas playas con cocoteros, aunque alguna quizás caerá. No os quiero engañar, en Grise Fjord algo refresca, especialmente de noche.

En el año 1953, el gobierno canadiense llevó a cabo un plan para poblar el Ártico canadiense ante la  amenaza que suponían las pretensiones soviéticas en el Ártico. Así pués, se decidió fundar varios pueblos y se "obligó amistosamente" unas decenas de Inuits para que se estableciesen en dichos sitios. Así se crearon dos pueblos: Resolute en la Isla de Cornwallis, y Grise Fjord en la Isla Ellesmere.




Más al norte, no hay nada más. Bueno, sí, hay una estación meteorológica llamada Eureka y, aún más al norte está CFS Alert (Canadian Forces Station Alert) una base militar canadiense que se merece un post por si sola.

Nos situamos, pués, a tan sólo 1.500km del Polo Norte. El nombre de Grise Fjord (Fiordo de los cerdos) lo puso el explorador noruego Otto Sverdrup porqué decía que los gritos que hacían las morsas, muy abundantes en la zona, se asemejaban al de los cerdos. Los Inuit han bautizado a su pueblo como Aujuittuq que, escrito en Inuit sería ᐊᐅᔪᐃᑦᑐᖅ. 

Las pocas familias a las que el gobierno canadiense consiguió engatusar en los años 50 para venir a vivir a este paraje, se encontraron al llegar que los edificios que les habían prometido no estaban construidos. Además, la promesa que les habían hecho de volver a casa al cabo de un año quedó en nada; la presencia de habitantes en Grise Fjord se había convertido en más importante que nunca (o como mínimo, eso creían en los despachos de Ottawa) y se había decidido que el asentamiento fuese permanente. Por suerte, los nuevos pobladores de la isla Ellesmere (una isla casi tan grande com Gran Bretaña y en la que la gente de Grise Fjord són sus únicos pobladores) fueron capaces de aprender las costumbres migratorias de las ballenas. La caza de los cetacios acabó convirtiéndose en su salvación.



40 años después, en 1993, una comisió parlamentaria consideró que la conocida como High Artic Relocation había sido en realidad un desplazamiento forzoso de ciudadanos canadienses; el gobierno pidió disculpas formalmente y indemnitzó aquellas primeras familias y sus descendientes con 10 millones de Dólares Canadienses.



Actualmente, en Grise Fjord viven unas 130 personas. Hace unos años, la población llegó a ser de uns 200 habitantes, pero el aislamiento y la falta de oportunidades en el pueblo han hecho que la población baje considerablemente. Pero esta tendencia empieza a cambiar: la industria del eco-turismo ha llegado a Grise Fjord y, con ella, las oportunidades laborales para los jovenes de Grise Fjord.



Curiosamente, aparte de tener el récord como pueblo más al norte de toda América, Grise Fjord también ostenta otro récord: es la población con menos criminalidad de todo Canadá. Si tenemos en cuenta que Canadá ya es de por sí un país bastante seguro, se podría decir que Grise Fjord es uno de los destinos más seguros del mundo!



Este destino es fácilmente accesible aunque requiere bastante tiempo: En primer lugar hay que volar hasta Iqaluit (vía Montreal) que, con el transfer, acaba implicando unas 30 horas. El aeropuerto de Iqaluit es el más grande de Nunavut, la región Canadiense donde se encuentra Grise Fjord. Desde aquí despegan los vuelos de Air Nunavut. El vuelo us dejará en Resolute Bay al cabo de 5 horas de vuelo sobre la tundra canadiense donde, si tenéis suerte, podréis enlazar directamente (sinó deberéis dormir en Resolute Bay, pero vale la pena) con el vuelo de Kenn Borek Air para aterrizar, en 1:30 horas, en el pequeño aeropuerto de Grise Fjord. 



Qué son 40 horas de vuelos y aeropuertos si el objetivo es poder llegar a este paraiso de hielo y tundra! Eso si, aquellos a los que les dé miedo volar, les recomiendo que se tomen un Tranquimazin (o en su defecto, 4 whiskys a "palo seco") antes de salir de Iqaluit. Tanto el vuelo hasta Resolute Bay como el que nos lleva hasta Grise Fjord son con bimotores que transportan mayoritáriamente carga. Ah, y la aproximación a la pequeña pista sin asfaltar de Grise Fjord es, según los expertos, una de las más complejas de Norteamérica. En este video podéis ver qué significa aterrizar en Grise Fjord en otoño (todavía hay luz solar!). Si alguien es capaz de diferenciar la pista de aterrizaje 10 segundos antes que el avión toque tierra, tiene premio!

 

Una vez llegados a Grise Fjord, hay un hotel, una tienda en la que, a parte de todo lo imprescindible para sobrevivir en el ártico, podréis comprar artesanía inuit, y un centro médico. Si queréis ir a la aventura directamente, podéis alojaros en algún campamento de los que organizan aquí, tanto para ver la fauna de la zona (ballenas, narvales, focas y morsas, y osos polares) como por si vais de caza.



Si viajais en verano podéis estar tranquilos: en algunos momentos del día (que de mayo a primeros de agosto dura 24 horas) podréis llegar a los 5º positivos! Si os decidís por viajar a Grise Fjord en invierno (sin sol de noviembre a febrero) poneros una rebequita porqué las temperaturas de -50º son frecuentes!

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